El Fundación Aliados volvió a repetir más de lo mismo en un encuentro en el que comenzó dominando al Amivel de Málaga pero que, tras la reanudación, cuando se vio por debajo en el marcador por la reacción local, se fue desinflando como un globo, acumulando un fallo tras otro, que los andaluces supieron aprovechar bien para ir poniendo tierra de por medio y atar la victoria.
Ya lo había advertido el técnico vallisoletano en la previa del choque, que era fundamental mantener la fortaleza mental para, cuando llegan los momentos menos buenos, saber hacerlos frente y no caer en los errores, ni en las individualidades, que es lo que hace perder el plan de juego establecido. Y los vallisoletanos no salieron mal, todo lo contrario, ya que plantearon una buena defensa y un ataque fluido, que les permitió terminar con ventaja en el primer cuarto (17-20).
Las cosas se empezaron a torcer un poco en el segundo, con Carlos Martínez como protagonista del juego ofensivo rival, junto a Knight y Esparza, que sacaron petróleo de los contraataques y, sobre todo, del juego interior, en el que Adrián Pérez echó mano de su experiencia y buen hacer para frenar las incursiones de los malagueños. Gracias a ello, se llegó al descanso con un empate a 38 puntos.
Pero, tras regresar a la cancha, Amivel metió una marcha más, y tomó la delantera en el marcador, lo que afectó al Fundación Aliados. Como ha pasado en otros duelos, se fue bloqueando, sumando fallos en los lanzamientos, bajando la intensidad defensiva y mostrándose incapaz de reaccionar ante el empuje de los locales y la falta de acierto propia. 31 de 67 tiros de dos fue el porcentaje total de los vallisoletanos, un 46,3% frente al 63,2% del conjunto de Paco Aguilar. Si a eso se añaden los rebotes, que también dominaron los anfitriones, el resultado es una nueva derrota de los de José Antonio de Castro, que deben aprender a gestionar los bajones en los partidos para recuperar su mejor versión, en la recta final de la temporada.





