Hablar de Rodrigo Cid León es hablar de una de las figuras más reconocibles del fútbol sala base en Valladolid. A sus 38 años, el técnico acumula dos décadas de experiencia entre banquillos, formación y competición, una trayectoria que ha ido de la mano del crecimiento del Valladolid Sport Sala, entidad de la que además es uno de sus fundadores.
El club atraviesa actualmente uno de los momentos más importantes de su historia. El ascenso del primer equipo a Tercera y el gran rendimiento de la cantera han consolidado a la entidad vallisoletana como uno de los proyectos más competitivos y reconocibles del fútbol sala autonómico, aunque no le hace perder la perspectiva de lo que costó llegar hasta aquí.
La memoria del año anterior sigue presente. «La temporada pasada fue durísima, solo los que estuvimos dentro lo sabemos», reconoce. «Pasamos por todas las dificultades posibles, todas, y no salía absolutamente nada. Pero no hay otro camino que reponerse cuanto antes». Cuando el nuevo club salió a la luz, muchos del sector le escribieron para desearle suerte. Él respondía con honestidad: «Les decía que ahora tocaba comer barro». Años después, reconoce que aquellos que confiaron tenían razón.
El vestuario más joven de la región
Entrenar a un grupo con una media de edad de 21 años cuando tú mismo has dirigido en el pasado a varios de ellos no es tarea sencilla. Cid León lo gestiona a su manera: siendo uno más, pero sin perder el norte. «Mi forma de ser ha ayudado a compenetrarnos bastante bien», explica. «Entro en sus bromas y muchas veces las inicio. Soy consciente de su edad y me aprovecho de ello: les digo que lo que están aprendiendo ahora, a mí ya se me ha olvidado».
Esta temporada ha vuelto al rol de jugador bajo las órdenes de Sergio Fernández, técnico al que respeta sin reservas. La vuelta de Fernández al banquillo del senior, tras un año de ausencia, ha coincidido con un cambio profundo en la plantilla. «Hemos trabajado muy bien toda la temporada», resume.
Una filosofía reconocible desde la base
Formado junto a técnicos que apostaban por dominar el partido con balón, trasladó esa filosofía a cada equipo que ha dirigido, ajustando los matices a la edad de los jugadores, pero sin cambiar la esencia. «No es fácil estar siempre proponiendo ante rivales que esperan que falles para aprovecharlo», reconoce.
En 2024 fue campeón regional benjamín junto a Tomás Cobo, a quien ha visto crecer como entrenador hasta llevar ese mismo grupo en solitario. «Con Tomy lo vi rápido. Tras esa temporada que le tuve de ayudante, sabía que podía con el grupo». Ahora, Cid León sigue pendiente de sus entrenamientos y partidos con el orgullo callado del que sembró la semilla.
Como coordinador, es el encargado de que todos los técnicos del club compartan una misma dirección. La clave, según él, es sencilla: la mayoría han sido jugadores del propio Valladolid Sport Sala. «Ese sentimiento de pertenencia ayuda mucho».





