El UEMC Baloncesto Valladolid afronta este sábado en Pisuerga una remontada de máxima dificultad tras el -27 de la ida, aunque David Barrio no pierde la fe: «Complicado, sí. Imposible, no. Si fuera imposible no estaríamos aquí».
El técnico asume sin rodeos el golpe sufrido en el primer partido, marcado por un último tramo muy duro: «Tuvimos nuestros peores 15 minutos de la temporada el día que no hay que tenerlos». Aun así, insiste en que la eliminatoria sigue abierta: «Nos quedan 40 minutos y el único objetivo es pasar».
La semana ha estado marcada por el aspecto emocional. «El inicio fue muy jodido, todos asumimos nuestra responsabilidad», reconoció Barrio, que ahora busca que el equipo pucelano se recomponga desde la seriedad y la ambición.
En lo deportivo, el mensaje pasa por el control mental: «Lo más importante es mantener la calma». El técnico descarta hacer cálculos y advierte del peligro de la ansiedad: «No podemos intentar resolverlo en el primer cuarto, el partido son 40 minutos».
Barrio también explicó que en la ida se dio una «tormenta perfecta»: «Jamás había tenido un partido con cero triples anotados», además de unos problemas defensivos evidentes: «Encajar 202 puntos en dos partidos no es tolerable».
Pese a todo, el entrenador cree en las opciones de su equipo y recuerda precedentes: «No estamos buscando un milagro, es algo que hemos hecho más veces». Con casi toda la plantilla disponible, el equipo morado se agarra a su fortaleza en casa y al empuje de la afición: «Necesitamos a nuestra gente».





