El Caja Rural Aula Valladolid cae ante el Morvedre en su segundo partido del play-down y tendrá que jugarse el todo por el todo a domicilio. Las blanquiazules dominaron gran parte del encuentro, pero volvieron a acusar el cansancio y la falta de ideas en los últimos cinco minutos del partido como ya le pasara el sábado ante el Zonzamas. Y ahí estuvo la clave, en esos momentos, a las blanquiazules se les apagó la inspiración.
El choque comenzo con cierta pastosidad, marcado por todo lo que estaba en juego. Los goles llegaban con cuentagotas, con las locales fallando demasiado en la primera oleada. Hasta tres contraataques claros se fueron al limbo en los primeros diez minutos, lo que provocó que Morvedre pudiera seguir engachado al partido a pesar de la buena defensa de las blanquiazules (4-4).
Necesitó fallar esas primeras el Caja Rural Aula Valladolid para sacudirse esos nervios de la pelea por el descenso. En tan solo tres minutos, las vallisoletanas volvieron a robar para, esta vez sí, poner tierra de por medio (7-4, min. 13). Era la primera oportunidad que tenían las locales de despegarse en el marcador y poder dar un poco de tranquilidad a su juego.
Pidió tiempo muerto Cristina Cabezas para buscar la reacción de su equipo. El parón de la entrenadora sirvió para frenar el ímpetu blanquiazul, que entró en una espiral de pérdidas y malas decisiones ofensivas. Las blanquiazules sufrieron además la exclusión de Kadi Jallow y la inferioridad se cerró con lasvisitantes un pasito más cerca de las blanquiazules (12-10, min. 25). Mostró solidez mental el equipo de Salva Puig en esta situación y consiguió frenar la reacción visitante para irse al descanso de nuevo tres arriba (14-11).
El partido siguió sin romperse tras el paso por los vestuarios, con lasblanquiazules aún tres goles arriba (16-13, min.35). Pero todo cambió superada ese minuto. un parcial de 0-2 permitió a las visitantes colocarse a tan solo un gol (18-17, min. 40). Y minutos más tarde empatarían tras un robo que permitió que Morvedre marcara en primera oleada (21-21, min. 26). El partido se atascaba y la tensión crecía en la pista.
Se llegó a los últimos cinco minutos con empate (25-25),pero a partir de ahí, el choque se tiñó de color visitante. Y ya no hubo vuelta atrás. Como en el encuentro ante el Zonzamas, los errores se repetieron y el partido acabó en la mochila del visitante.





