El Recoletas Atlético Valladolid afronta este fin de semana el último compromiso de la temporada con un aliciente añadido: cerrar el curso manteniendo la sexta posición de la Liga Asobal, un objetivo que supondría la mejor clasificación histórica del club. Así lo dejó claro David Pisonero en la previa del duelo frente a Nava, un encuentro que calificó de «importantísimo» tanto por lo deportivo como por lo simbólico.
El técnico vallisoletano subrayó la relevancia de una cita que puede poner el broche a un año de crecimiento para el equipo: «Sería nuestro récord absoluto, nuestra mejor clasificación y nos daría un cierre de temporada fantástico», explicó.
El reto de cerrar la temporada por todo lo alto
Después del triunfo conseguido en León, Pisonero considera que el equipo ha sabido responder en un momento especialmente complejo, marcado por las bajas y los problemas físicos de la plantilla. El entrenador destacó la capacidad del grupo para sobreponerse a las adversidades y señaló el rendimiento defensivo como una de las claves recientes.
En ese sentido, valoró positivamente el funcionamiento del sistema 5-1 pese a las ausencias, algo que considera una noticia importante no solo para el presente inmediato, sino también de cara al futuro del equipo.
El técnico también reconoció cierta preocupación por el contexto emocional del encuentro, al tratarse de la despedida de la temporada en Huerta del Rey. Pisonero recordó el precedente del pasado curso, cuando las emociones de las despedidas condicionaron el inicio del partido, y admitió que uno de los objetivos será gestionar bien ese componente anímico desde el primer minuto.
Un Nava exigido por la permanencia
El rival tampoco llegará sin presión. Nava se juega evitar la promoción de descenso y llegará a Valladolid obligado a competir al máximo. Pisonero advirtió del buen momento del conjunto segoviano, al que ve más sólido desde la llegada de Carlos Villagrán al banquillo.
El entrenador del Recoletas destacó que Nava ha ganado seguridad competitiva y minimiza errores, algo que obligará a los vallisoletanos a encontrar situaciones de gol rápidas para no verse atrapados en un partido más pausado, donde el rival se siente cómodo.
«Si no somos capaces de hacer goles fáciles se nos va a complicar», advirtió el técnico, que dejó abierta la incógnita táctica sobre el ritmo de partido que buscará imponer su equipo.
Pendientes de la enfermería
La situación física de la plantilla volverá a condicionar el planteamiento del encuentro. Pisonero confirmó que algunos jugadores continúan entre algodones y que el cuerpo técnico medirá riesgos en el tramo final de la recuperación de varios efectivos.
Uno de los nombres propios es el de Alejandro Pisonero, que ya reapareció la pasada jornada pero todavía está lejos de su mejor condición física. El entrenador reconoció que su puesta a punto llegará compitiendo y que habrá que administrar cuidadosamente sus minutos.
Además, explicó que Jorge Serrano no apunta a llegar al encuentro, mientras que José Toledo continúa avanzando en su recuperación, aunque con cautela tras una recaída. A estas ausencias se suma Guido, lesionado durante su concentración con la selección.





