El UEMC Baloncesto Valladolid encara el inicio de los playoffs de ascenso con un mensaje claro: todo lo anterior ya no cuenta. A tres días del primer asalto ante el CEB Llíria, el equipo celebró su Media Day en la Real Sociedad Hípica, donde técnico y jugadores dibujaron el escenario de una eliminatoria que marcará la temporada.
«Ahora esto se convierte en un pierde-paga», resumió David Barrio, consciente de que cualquier error puede ser definitivo. La derrota en el último partido de liga todavía pesa, pero el vestuario ha optado por pasar página. «Se digiere lo más rápido posible. Nuestra cabeza está únicamente en Llíria», insistió.
El CEB Llíria no es un oponente cualquiera. Barrio lo definió como «un equipo de autor», con un estilo marcado por el tiro exterior y el ritmo alto. Un perfil capaz de lo mejor y lo peor, lo que convierte la eliminatoria en un terreno incierto.
«Es el equipo que no queríamos», reconoció el técnico, apuntando a su irregularidad como principal amenaza. La clave estará en controlar el perímetro y evitar parciales que puedan condicionar el global de la eliminatoria.
El formato, a ida y vuelta, añade un componente emocional. «Hay jugadores que han llegado a jugar con la maleta hecha», deslizó Barrio, evidenciando la presión que acompaña a este tipo de cruces.
Confianza en el grupo
En el vestuario, el discurso es firme. El capitán Juan García-Abril apeló a la mentalidad colectiva: «Seguimos en el mismo objetivo que al inicio de temporada: pelear por el ascenso». Pese al tramo final irregular, el equipo se aferra al trabajo semanal como punto de partida. «Estamos reseteando, entrenando como nunca», afirmó.
En la misma línea se expresó Pau Isern, quien puso el foco en la defensa como punto de inflexión: «Sabemos qué tenemos que hacer para mejorar y depende de nosotros».
Pisuerga, juez final
Aunque la eliminatoria comienza en Llíria, todas las miradas apuntan a Valladolid. El partido de vuelta en Pisuerga se perfila como decisivo. «Se va a resolver aquí, seguro», aseguró Barrio, que destacó el valor de jugar en casa tras varias semanas lejos del pabellón. «Tenemos muchas ganas de volver y sentir el apoyo de la gente», reconoció García-Abril.





