El VRAC Quesos Entrepinares se proclamó este domingo campeón de la División de Honor Masculina tras imponerse por un ajustado 25-24 al Recoletas Burgos 2031 Caja Rural en una final que no se resolvió hasta la última acción del encuentro. Un lejano golpe de castigo transformado por Baltazar Taibo, con el tiempo ya cumplido, permitió al conjunto vallisoletano levantar su decimocuarta Liga y confirmar una hegemonía histórica: once títulos ligueros en los últimos trece años.
Un Burgos superior durante buena parte del encuentro
El choque comenzó con buenas sensaciones para el conjunto quesero. El VRAC salió con iniciativa y logró adelantarse pronto gracias a un golpe de castigo convertido por Taibo en el minuto 4 (3-0). Sin embargo, la respuesta burgalesa fue inmediata.
Recoletas Burgos comenzó a imponer su ritmo y a ganar metros en territorio rival. Primero, Iñaki Mateu culminó una acción ofensiva para firmar el primer ensayo de la final y dar la vuelta al marcador. Poco después, un gran trabajo de los delanteros permitió a Tomás Domínguez ampliar la ventaja visitante, con Santiago Mansilla impecable desde el pie (3-14).
El VRAC trató de reaccionar mediada la primera parte. Santi Molinero encontró espacio por el costado izquierdo para anotar un ensayo que, transformado por Taibo, recortó distancias (10-14). Aun así, el equipo burgalés mantuvo el control de buena parte del primer tiempo y volvió a golpear antes del descanso. Tras una acción nacida de una patada 50-22, los visitantes ampliaron diferencias con un nuevo ensayo de delantera para marcharse al intermedio con una ventaja sólida (10-21).
La reacción del campeón
La segunda mitad cambió progresivamente el guion. El VRAC elevó el nivel físico, mejoró con las rotaciones y empezó a encontrar más profundidad en ataque. El empuje vallisoletano fue creciendo y el partido comenzó a inclinarse hacia el lado local.
En el minuto 54, una buena acción al pie permitió a Martiniano Cian posar el balón y acercar a los queseros en el marcador (15-21). Apenas dos minutos después llegó el golpe que reactivó por completo la final. Una secuencia ofensiva bien construida acabó con Baltazar Taibo apoyando bajo palos y transformando después para colocar al VRAC por delante (22-21).
Pepe Rojo empujaba y el conjunto vallisoletano parecía haber encontrado el control del encuentro. Sin embargo, Burgos volvió a demostrar su capacidad competitiva y, a falta de cinco minutos, Santiago Mansilla devolvió la ventaja a los visitantes con un golpe de castigo que colocó el 22-24.
El golpe de castigo que valió una Liga
Con el reloj consumido y el título aparentemente viajando hacia Burgos, el VRAC todavía encontró fuerzas para una última posesión. El conjunto vallisoletano enlazó varias fases ofensivas hasta provocar un golpe de castigo lejano, prácticamente desde el centro del campo.
Entonces apareció Baltazar Taibo. El apertura asumió toda la responsabilidad y conectó un lanzamiento extraordinario que atravesó los palos para firmar el definitivo 25-24 y desatar la euforia en Pepe Rojo y sumar un nuevo título a un palmarés ya legendario.





