El Real Valladolid recibe una inyección económica de 14 millones de euros. La Junta General Extraordinaria de Accionistas, celebrada este martes, aprobó la operación mediante un préstamo participativo asumido íntegramente por dos accionistas: Ignite Sports, con algo menos de 9 millones, y Ben Oldman, con algo más de 5 millones. Gabriel Solares, presidente de la entidad, defendió la fórmula elegida como una vía para reforzar al club sin modificar el reparto accionarial y ganar margen de maniobra en una situación económica todavía exigente.
La operación permitirá elevar el límite de coste de plantilla desde una cifra inferior a los cuatro millones de euros con la que el club inició el verano hasta una previsión cercana a los 11 millones, una vez se complete el mercado de fichajes y se produzcan las salidas pendientes. Solares fue tajante al explicar la importancia de la operación: «Esta ampliación nos permite seguir respirando».
El presidente explicó que los 24 millones de euros de deuda financiera neta actuales (frente a los 34 millones existentes cuando llegó la actual propiedad) y los vencimientos inmediatos hacían necesaria esta inyección para garantizar la viabilidad y el funcionamiento ordinario de la entidad. Además, el préstamo no tendrá que devolverse hasta que el Real Valladolid genere las utilidades necesarias, lo que concede al club mayor margen operativo durante los próximos años.
Los accionistas minoritarios mantienen sus participaciones
Una de las claves de la operación es que no se modifica el reparto accionarial. El préstamo participativo evita diluir a los accionistas minoritarios que no han participado en la aportación económica. Solares explicó que se tomó esta decisión también por la existencia de un procedimiento judicial entre un accionista minoritario y la anterior propiedad, que impide actualmente establecer con garantías el valor de las acciones.
El presidente incidió en la importancia de preservar la presencia de los pequeños accionistas, muchos de ellos vallisoletanos: «Nos importa mucho el mantenerlos y que sigan sintiendo esa relevancia dentro de la institución».
La devolución del préstamo podrá realizarse mediante una futura ampliación de capital o a través de los beneficios que genere el club. Si no existen utilidades suficientes, la deuda no tendrá que afrontarse de inmediato, una de las principales diferencias respecto a la financiación bancaria tradicional.
Una reconstrucción desde los cimientos
Solares aprovechó su comparecencia para defender el proceso de reconstrucción que está llevando a cabo la actual propiedad. Reconoció que la situación económica heredada era «muy complicada» y que el club continúa afrontando un proceso lento y doloroso, aunque destacó el crecimiento de los ingresos comerciales, que han pasado de 2,2 a unos 6 millones de euros previstos para la próxima temporada. También puso en valor el respaldo de la afición, con más de 20.000 abonados.
«Estamos reconstruyendo desde lo más básico, desde los cimientos», señaló el presidente, que considera que el objetivo es sentar las bases para dotar al Real Valladolid de estabilidad institucional y evitar nuevos comienzos desde cero. «El proceso es lento, es doloroso, es duro», admitió.
El coste salarial puede caer de 25 a 11 millones
La operación económica también está estrechamente vinculada al trabajo que el club está realizando en su plantilla. Solares confirmó que todavía existen jugadores a los que se busca una salida antes del cierre del mercado y que el objetivo es continuar reduciendo el coste salarial.
Si se completan las operaciones previstas, el Real Valladolid habría reducido en 14 meses su coste salarial en Segunda División de 25 a 11 millones de euros, lo que supondría un ahorro de unos 45 millones en tres años, tomando como referencia la duración media de los contratos.
El control económico de LaLiga, clave para completar la operación
El presidente también explicó las dificultades que supuso completar todo el proceso con LaLiga, hasta el punto de que el club no pudo disponer de todos sus efectivos para el estreno liguero en Mallorca. Según Solares, el control económico obligó a cumplir todos los procedimientos antes de poder inscribir a los jugadores, aunque la situación quedó regularizada antes del encuentro ante el Eibar.
Solares defendió, además, el propio sistema de control financiero de LaLiga, al considerar que obliga a los clubes a elaborar presupuestos ajustados a sus posibilidades y evita seguir incrementando una deuda que el Real Valladolid pretende reducir.
El pantalón violeta, una decisión puntual
Otro de los asuntos abordados fue la decisión de utilizar pantalón violeta esta temporada después de la votación realizada entre los aficionados. Solares insistió en que no supone ningún cambio de identidad del club y recordó que los elementos distintivos del Real Valladolid son «intocables».
El presidente explicó que la votación respondió a una petición creciente de los aficionados y que el resultado fue aproximadamente de 58%-42% a favor de la opción violeta. Aun así, aclaró que se trata de una decisión puntual para esta temporada y que el equipo continúa utilizando el pantalón blanco en sus partidos.
Las obras de Zorrilla, listas para el partido ante el Andorra
Solares también se refirió a las obras que se están realizando en el estadio José Zorrilla. El club está actuando principalmente en zonas VIP, con el objetivo de generar mayores ingresos que posteriormente puedan reinvertirse en otras mejoras para el estadio.
El presidente aseguró que Zorrilla estará preparado para recibir al Andorra el próximo 5 de septiembre, aunque todavía deberán completarse trabajos de limpieza, acondicionamiento y accesos. A más largo plazo, situó entre los grandes objetivos la sustitución de la visera del estadio, una actuación que cifró entre 20 y 25 millones de euros.
Solares asume las dos derrotas: «Fue mal»
Por último, el presidente valoró el arranque liguero del equipo, con dos derrotas ante Mallorca y Eibar. «La verdad es que mal», reconoció Solares, que consideró que el equipo compitió bien durante buena parte del primer encuentro, mientras que frente al conjunto vasco vio un primer tiempo controlado, aunque faltaron conexiones entre los nuevos jugadores.
El mandatario pidió paciencia ante un equipo con características diferentes al de la pasada temporada y defendió que existen «mimbres» para pensar en aspectos positivos. «Sabíamos que era un inicio difícil», señaló, recordando que el curso anterior el equipo comenzó con dos victorias y terminó descendiendo.





