El Real Valladolid continúa presentando a sus nuevos refuerzos. Uno de ellos es Álex Balboa, quien dejó claro durante su puesta de largo que su decisión de vestir la camiseta blanquivioleta fue inmediata y que el peso del club resultó determinante para aceptar el proyecto.
«Desde un principio, la primera conversación que tuve con Víctor… solo hace falta ver lo que es el escudo y lo que es la ciudad. El Real Valladolid es un club histórico, entonces tampoco había mucho que pensar», afirmó el futbolista, que aseguró llegar «con la cabeza y las ganas puestas en afrontar esta temporada».
Su incorporación estuvo marcada por el conflicto contractual que mantuvo con el CD Lugo durante el verano. Balboa admitió que fueron semanas complicadas, aunque prefirió mantenerse al margen de todo el proceso.
«Ha sido un verano atípico, diferente y un poco difícil para mí, no te lo voy a negar, pero esas cosas las llevan mis agentes y mis abogados. Yo solo me centro en jugar al fútbol», explicó. Ante las preguntas sobre una posible reclamación del conjunto gallego, insistió en que siguió lo estipulado en su contrato y que toda la gestión corresponde a sus representantes.
El internacional ecuatoriano también reveló que antes de llegar a Valladolid habló con Benjamín Zarandona, exjugador blanquivioleta, con quien coincidió en la selección de Ecuador y que le ofreció su ayuda para facilitar su adaptación.
«Me tiene su mano para todo lo que necesite aquí y estoy muy agradecido», señaló.
Pese a haber realizado buena parte de la preparación estival al margen del grupo, Balboa aseguró encontrarse en buenas condiciones físicas gracias al trabajo individual que realizó durante el verano.
«He seguido mi plan de trabajo individual intentando llegar de la mejor manera posible. Creo que no he llegado tan mal y ahora tengo muchas ganas de empaparme de lo que quiere el míster y dar el cien por cien», concluyó.
Durante la presentación, el director deportivo destacó la determinación del futbolista para apostar por el Real Valladolid y aseguró que su adaptación ha sido tan rápida que «parece que lleva aquí cuatro años jugando».





