Tras los siete encuentros disputados por Tevenet y Escribá y sus sendos resultados, ya se pueden comparar las estadías de ambos en el club vallisoletano. Para comenzar se puede hablar de la cantidad de puntos que han obtenido, con cuatro para el míster sevillano y, por parte del vigente, con la reciente victoria ante el Cádiz, once sobre los veintiuno disputados. Una abultada diferencia que se puede explicar analizando su carrera en el equipo de Pucela y la situación del club en ese momento.
Tevenet llegó al club como el turrón, por Navidad. El equipo había entrado en una vorágine de malos resultados colocándose en el puesto 17 de la clasificación, con tan solo 23 puntos después de 21 jornadas disputadas, a dos puntos del farolillo rojo. Su presentación fue interesante, un partido muy luchado contra un equipo que durante toda la temporada no se ha permitido aminorar sus partidos sin puntuar, el Racing de Santander. Un empate que sabía a victoria, después de haber visto al equipo cuesta abajo y sin frenos desde agosto.
Sin embargo, las jornadas consecutivas no fueron tan halagüeñas, y derrotas como el 0-4 contra el Castellón y el abultado 5-1 frente al Granada en los Cármenes, firmarían su despido del equipo. 54 días que, a pesar de la mala respuesta, consiguió que el equipo reaccionara sobre la senda correcta.
El 16 de febrero se haría oficial, Escribá llegaba como comandante de un barco que ya estaba con el agua en la popa. Comenzando al igual que Tevenet con un empate importante, en este caso contra el Sporting en un campo complicado. Que le consecuentaría una victoria contra el Huesca. El muro burgalés hasta el momento es el que más le está costando derribar, con dos derrotas consecutivas y dolorosas frente a dos equipos de la región, el Burgos y el Mirandés.
El pasado martes, la afición en el Zorrilla volvería a recuperar la ilusión y las ganas de ver a su equipo jugar en el campo, con un partido tan bien aprovechado en cuanto a ocasiones y materializando tres goles, celebrados como verdaderas victorias. Sin duda, una temporada que no se podría definir con algún adjetivo positivo, pero que ha estado y está siempre en manos de personas que contando con los medios que tienen tratan de que el Real Valladolid, se mantenga donde merece estar.





