El director deportivo compareció ante los medios tras la presentación del nuevo entrenador y dejó un mensaje claro: «Cuando se cesa a un entrenador es un fracaso de toda la entidad», afirmó, subrayando que la responsabilidad alcanza a dirección deportiva, plantilla, cuerpo técnico y directiva.
Durante su intervención explicó que la elección del nuevo entrenador responde a un análisis del contexto actual y no a una decisión que se pudiera haber tomado meses atrás. Según detalló, el perfil buscado en diciembre no coincide con el que se requería siete semanas después, debido a la evolución deportiva del equipo.
Orta señaló que el club fijó una serie de requisitos: conocimiento de la categoría, del vestuario y experiencia en lograr resultados en Segunda División. En ese proceso, aseguró, «prácticamente todos los caminos llevan» a Fran Escribá, a quien conoce personalmente tras haber trabajado con él anteriormente, un factor que considera clave para evaluar su metodología y gestión diaria.
Señalamiento a la plantilla: rendimiento y responsabilidad
El dirigente también puso el foco en los futbolistas. Recordó que, en el fútbol profesional, «el fútbol es de los futbolistas siempre» y cifró su peso en «un 90% del global de la industria», destacando que son quienes tienen mayor responsabilidad deportiva y salarial. Reconoció sentirse «enfadado y decepcionado» por el rendimiento colectivo e individual, aunque matizó que los propios resultados demuestran capacidad competitiva, al sumar 8 puntos de 15 posibles ante los cuatro primeros clasificados.
El análisis interno, explicó, apunta a una combinación de factores deportivos y psicológicos que han derivado en la situación actual. No obstante, insistió en que el pasado no debe bloquear al grupo. «Es el momento de cero excusas y 100% de responsabilidad», una consigna que, según Víctor Orta, debe asumir toda la estructura del club.


