Habría que rebajar expectativas. La primera vuelta del Recoletas Atlético Valladolid ha sido muy buena y ese cuarto puesto en Asobal no se consigue todos los días, pero está claro que después de lograr la clasificación para la Copa de España, pensar en la idea de clasificarse a Europa no estaba mal.
Sin embargo, tras la disputa copera y los primeros partidos, con un empate y tres derrotas seguidas, una de ellas ante el colista de Asobal, está claro que el club tiene aún mucho camino por andar antes de pensar en cotas mucho más altas que las de quedar entre los 3 o 4 primeros de liga.
Ahora solo queda reponerse de las tres derrotas seguidas, corregir errores y encauzar el rumbo cuanto antes para asegurar la presencia entre los ocho primeros. A partir de ahí, si el calendario y el rendimiento lo permiten, se podrá mirar más arriba. Pero no podemos pensar en mejorar sin antes andar con firmeza.
El equipo ya demostró en la primera vuelta que tiene argumentos. Ahora queda apuntalar las dudas y afinar para trabajar en cotas mayores. Las imprecisiones que aparecen en determinados tramos de los partidos no se corresponden con el nivel de un conjunto que ha sido capaz de disputar una final copera, y ahí está el margen de mejora que debe marcar el próximo tramo de temporada.


