El Real Valladolid cerró su pretemporada con victoria. El conjunto blanquivioleta se impuso por 2-4 al Real Sporting en El Molinón después de verse dos goles por debajo en apenas siete minutos. Un encuentro de contrastes, con un Pucela capaz de pasar del desconcierto inicial a firmar una espectacular reacción en el tramo final.
El inicio fue un auténtico golpe para los de Fran Escribá. Otero adelantó al Sporting en el minuto 2 y volvió a encontrar el camino del gol apenas cinco minutos después para colocar el 2-0. El Valladolid estaba completamente superado, sin capacidad para contener a un rival que pudo incluso ampliar su ventaja con un disparo que terminó estrellándose en el larguero.
Necesitó el equipo vallisoletano unos minutos para asentarse. A partir del cuarto de hora comenzó a ganar metros, a presionar más arriba y a alejar el balón de su área. La intensidad creció por ambos bandos y el Pucela empezó a mostrar otra cara. La recompensa llegó prácticamente sobre el descanso, cuando un agarrón a Tomeo dentro del área tras un saque de esquina terminó en penalti.
Alejo no falló. El atacante ejecutó el lanzamiento con seguridad, ajustado a la base del palo, y redujo distancias antes del descanso.
Cinco minutos para cambiarlo todo
El partido parecía encaminarse hacia un final sin demasiadas novedades, pero los cambios introducidos por Fran Escribá en el minuto 64 transformaron por completo el encuentro. Cinco sustituciones aportaron energía, ritmo y una capacidad de reacción que terminó resultando decisiva.
Solo cuatro minutos después llegó el empate. Yeray Cabanzón recuperó el balón tras una intensa presión de Latasa, se situó en la frontal y dibujó una perfecta trayectoria con su zurda para enviar el balón prácticamente a la escuadra. Un auténtico golazo que devolvió al Valladolid al partido.
El cántabro estuvo cerca incluso de repetir poco después, aunque su disparo terminó repelido a córner. Y precisamente de ese saque de esquina nació el tercero. Tras el despeje de la defensa, Carlos Clerc apareció desde segunda línea con un potente disparo raso que encontró en su trayectoria a Tomeo, cuyo toque desvió lo justo el balón para convertir el 2-3. El Pucela había completado la remontada en apenas cinco minutos.
Y no se conformó. Con la confianza disparada, el equipo blanquivioleta encontró espacios y volvió a golpear en el 72′. Latasa recibió en la frontal, se abrió paso entre dos defensores y, tras pisar el área, batió al portero sportinguista para colocar el definitivo 2-4.
El Real Valladolid pudo incluso ampliar todavía más su ventaja en el tramo final, especialmente con un cabezazo de De Rooij tras un preciso envío de Ponceau. No llegó el quinto, pero sí quedó claro quién mandaba sobre el césped.
El Pucela termina así su preparación con una victoria que vale más que un resultado. Superó un 2-0 adverso, reaccionó cuando peor estaban las cosas y cerró el verano demostrando capacidad competitiva y pegada. Ahora ya no hay más pruebas: dentro de una semana comenzará la competición y los tres puntos estarán en juego.





