Fran Escribá fue presentado oficialmente como entrenador blanquivioleta en una comparecencia en la que el técnico dejó claras sus prioridades: recuperar la confianza del vestuario y construir un bloque sólido.
«Tengo la total certeza de que es el mejor entrenador para este momento», afirmó Orta, quien recordó su relación profesional previa con el técnico y destacó su «trayectoria exitosa en Primera y Segunda con números excepcionales».
Un sí inmediato al reto
El propio Escribá relató cómo se gestó su llegada. Tras la última derrota del equipo, recibió el mensaje de Orta y la conversación fue directa. «Me dijo: quiero ofrecerte el puesto y saber tu disponibilidad. Le contesté que sí, que me ilusionaba y que era un reto que me apetecía asumir. Fue todo muy fácil».
El preparador reconoció que había seguido al equipo durante la temporada y admitió que había sufrido con los resultados. Aun así, su diagnóstico es optimista: «El grupo es un buen equipo y lo primero es darle tranquilidad y confianza».
Prioridad: reconstrucción mental y orden táctico
El nuevo técnico insistió varias veces en que el aspecto psicológico será el primer paso para cambiar la dinámica. «De nada sirve trabajar lo futbolístico si la mente no está limpia», explicó.
A nivel de juego, su idea es clara: equipo ordenado, compacto y junto, capaz de adaptarse al rival y al momento del partido y con flexibilidad táctica, aunque su base habitual sea el 4-4-2 o 4-2-3-1. «No vamos a ir como locos hacia arriba ni a meternos atrás. Queremos ser difíciles de batir».
Objetivo redefinido
El mensaje competitivo fue directo y sin rodeos: «El objetivo ha cambiado respecto al inicio de temporada. Ahora buscamos una permanencia lo más cómoda posible», señaló.
El entrenador recordó que quedan 16 partidos y 48 puntos en juego, y aunque admitió que es imposible ganarlos todos, pidió mentalidad ambiciosa: «Nadie puede decir que este partido lo vamos a perder. Hay talento para competir contra cualquiera».
Mensaje a la afición
El valenciano también quiso dirigirse a la grada, consciente del descontento acumulado. «A la afición no se le puede pedir nada, hay que darle. Nosotros tenemos que devolver ese cariño con victorias». Agradeció la acogida recibida en su primer entrenamiento y apeló a la unidad: «Si no estamos juntos, somos peores. Unidos estaremos más cerca de lo que queremos».


