David Pisonero compareció ante los medios en la previa del partido que su equipo disputará el sábado en casa ante el Cangas. El entrenador del Recoletas Atlético Valladolid fue directo desde el primer minuto: los puntos de casa no son negociables.
«Los partidos en casa se han convertido en objetivo principal, fundamental», señaló Pisonero, que dejó claro que el encuentro ante el conjunto gallego es, en este tramo de la temporada, una cita ineludible. «Son dos puntos que necesitamos, que queremos, y que por supuesto vamos a exigirnos que se queden en casa.»
Un rival que «siempre ha costado mucho»
Pisonero habló con respeto (y también con cierta prevención) de un Cangas que llega con una victoria reciente que le ha devuelto la confianza. «Es un equipo trabajado, con mucha continuidad, con individualidades muy claras y bien definidos en su juego colectivo», analizó el técnico vallisoletano.
Destacó la fluidez de la línea con Gayo, Manupe y Santi, la amenaza exterior de Rivero, y el estado ascendente de su portero: «Panjan va de menos a más en toda la liga y en la portería está haciendo números muy buenos».
A eso se suma la recuperación del pivote, que según Pisonero amplía las opciones de juego interior del rival. Un equipo, en definitiva, que obliga al máximo. «Tenemos que trabajar en exceso porque es muy sólido en todas sus facetas y hay que hacer las cosas bien para poder llevar estos dos puntos».
El difícil inicio en Aranda y las dudas en el vestuario
Preguntado por el irregular rendimiento fuera de casa (y en particular por el partido ante Aranda), Pisonero no esquivó el análisis. «Un inicio tan dubitativo, que no pudimos tener en ningún momento el manejo de la situación, nos vimos claramente desbordados por un parcial muy rápido en cuestión de cuatro minutos». Ese arranque, dijo, «hizo dudar a todo el mundo» y condicionó el partido de principio a fin.
El técnico fue más allá e introdujo un elemento poco habitual en sus declaraciones públicas: la influencia del contexto contractual en el rendimiento del grupo. «Estamos en un momento donde el vestuario, las relaciones, las fluctuaciones de jugadores, los contratos… esto siempre hace mella». «Hasta que todo esto se decida completamente, evidentemente va a condicionar».
Sobre si algún jugador en concreto se ha visto más afectado, prefirió no señalar nombres pero fue claro en el diagnóstico: «El crecimiento del grupo ha puesto el foco en muchos jugadores, quizás demasiados, y eso crea una intranquilidad que es normal en un profesional que valora sus opciones».
Alejandro, en proceso de reincorporación
Buenas noticias en el apartado físico: Alejandro está recuperándose y se aproxima su vuelta a los entrenamientos. «Ya está en pista en nada», avanzó Pisonero. El técnico quiso ser prudente: «hay que ver cómo evoluciona la vuelta a la pista y si todo se adapta bien», pero dejó abierta la puerta a que el jugador pueda aportar algo en este tramo final.
Cangas, el ejemplo de cómo sobrevivir a la incertidumbre
En un momento de la rueda de prensa, uno de los periodistas apuntó a Cangas como modelo de equipo capaz de moverse con solvencia en aguas turbulentas. Pisonero lo confirmó sin dudar: «Es un equipo que en los últimos años está acostumbrado a vivir en estas situaciones y a salir de ahí muy airoso. Eso dice mucho del peligro que tiene».
El partido ante Cangas se disputará el sábado en casa. El Atlético Valladolid necesita la victoria para mantenerse en la parte alta de la clasificación y reivindicarse ante su afición.





