El nuevo refuerzo del UEMC Baloncesto Valladolid, Joseba Querejeta, dejó claro en su presentación que llega a Valladolid con una idea muy definida: competir desde el primer día por el ascenso. «Venir a un equipo que desde el primer día te exige competir y dar el máximo para ascender es una motivación muy grande», aseguró el base, que procede del CB Clavijo, donde el objetivo era alcanzar el playoff, pero no se hablaba abiertamente de subir de categoría.
Querejeta reconoció que su salida no fue sencilla por el vínculo generado en su anterior equipo, aunque subrayó que era una decisión necesaria para crecer. «Para crecer en el deporte y en la vida tienes que tomar tus propias decisiones. Cuando se me planteó esta posibilidad, creí que era una muy buena oportunidad para mí».
El nuevo jugador se definió como un base que prioriza el ritmo y el juego colectivo. «Me gusta jugar en transición y compartir el balón», explicó. En ese sentido, considera que su adaptación puede ser natural en un equipo con vocación ofensiva. «David me pidió que hiciera mi juego, que jugase rápido y para los compañeros», señaló.
Querejeta puede actuar tanto de base como de escolta, aunque se siente «un pelín más cómodo jugando al 1», donde puede generar más para el equipo. No obstante, dejó claro que puede asumir un rol más anotador si el partido lo requiere.
El base también quiso poner en valor la plantilla actual. Frente a la percepción de que el equipo no destaca por su juego interior, fue contundente: «Creo que está infravalorado». Destacó especialmente la versatilidad de Fares, la capacidad atlética de Taiwo y la energía de Montilla, además de calificar a Edu Arqués e Iñaki Ordóñez como «la mejor pareja de cuatros de la liga».
Con siete jornadas por disputarse, Querejeta fue claro sobre el objetivo inmediato: la primera plaza. «Dependemos de nosotros mismos. Si ganamos los siete partidos, quedamos primeros». Eso sí, advirtió de la dificultad del calendario y del peligro de los equipos que pelean por evitar el descenso, recordando su propia experiencia la pasada temporada.
Preguntado por el peso de su apellido, el jugador asumió con naturalidad la doble cara de la situación. «Tiene su parte positiva y su parte negativa», reconoció. Valora especialmente los consejos de su padre, vinculado al baloncesto profesional durante décadas, aunque es consciente de que debe demostrar más que otros. «Soy uno más. Tengo que demostrar igual que los demás».


