Valladolid ha tenido siempre más entrenadores de los que se le reconocen. Esa es, en el fondo, la idea que late detrás del primer libro de la Asociación de la Prensa Deportiva de Valladolid (APDV), presentado este martes en el salón de actos del Ayuntamiento ante un nutrido grupo de periodistas, deportistas e instituciones.
‘Valladolid, escuela de entrenadores’ no es un libro de resultados ni de trofeos. Es un libro de personas. Sus 25 entrevistas reportajeadas —escritas por 18 periodistas de la propia asociación— recorren nueve disciplinas: fútbol, baloncesto, balonmano, rugby, ciclismo, gimnasia, natación, natación artística y hockey en línea. Los protagonistas van de Eusebio Sacristán a Porfi Fisac, de Rubén Baraja a Teresa Ginés, de Juan Carlos Pastor a Laura López Valle.
El presidente de la APDV, Guillermo Velasco, resumió bien el punto de partida: «Valladolid siempre ha presumido de ser una ciudad multideportiva y sin embargo, nunca se había escrito sobre los entrenadores». Esa ausencia es lo que el libro trata de corregir.
Uno de los momentos más tensos de la presentación llegó cuando se recordó a Moncho Monsalve, entrenador de balonmano recientemente fallecido, que concedió su entrevista para el libro apenas días antes de su muerte. Su capítulo queda ahora como un documento difícil de clasificar: a medio camino entre el testimonio y el homenaje póstumo.
En representación del resto de protagonistas habló Porfi Fisac, que lleva décadas en los banquillos del baloncesto nacional e internacional. «Nos sentimos bendecidos de haber formado parte de la historia de la ciudad», dijo. Y luego añadió algo que da otra dimensión al libro: «De lo que más orgullo siento es de haber podido ayudar a mucha gente a cumplir su sueño».
El alcalde José Julio Carnero definió al entrenador como «un maestro que siempre da una lección de vida que no aparece en los libros», con especial acento en algo que el deporte enseña mejor que casi ninguna otra escuela: perder. «Es donde más aprendemos», dijo.





