Fran Escribá afronta la visita a Cádiz con la obligación de buscar la primera victoria de la temporada después de las derrotas ante Mallorca y Eibar. El técnico del Real Valladolid no oculta que el arranque liguero «preocupa», aunque pone en contexto los resultados por la dificultad del calendario: tres desplazamientos consecutivos ante rivales de entidad.
«Uno quiere ganar siempre. Ese es nuestro objetivo», afirmó Escribá, que reconoció que una tercera derrota no serviría al equipo pese a que los tres primeros encuentros sean fuera de casa. «Nos cabrea mucho, porque no es nuestra idea», señaló sobre los dos tropiezos iniciales.
El problema está en los últimos 30 metros
El entrenador considera que el Real Valladolid ha mostrado argumentos positivos con balón en sus dos primeros partidos. El equipo ha tenido más posesión y más tiros que sus rivales y ha mejorado, a su juicio, en «el control del partido y el asociarnos mejor». Sin embargo, el déficit aparece cuando el conjunto blanquivioleta se acerca al área contraria.
«En los últimos 30 metros estamos siendo muy inocentes», reconoció. Para Escribá, el fútbol «realmente donde se decide es ahí», por lo que de poco sirve dominar el juego si después no se transforma ese control en ocasiones claras.
El técnico ha incidido durante la semana en ese aspecto, tanto mediante el análisis de vídeo como en el trabajo con los futbolistas. «Tenemos que dar un paso más», explicó, reclamando a sus jugadores «un poquito de colmillo» y que sean capaces de «oler la sangre» cuando llegan a las inmediaciones del área.
Escribá también destacó que el equipo está ofreciendo buenas prestaciones defensivas y que los goles encajados han llegado en un contexto de partidos igualados. La preocupación, por tanto, se centra especialmente en la falta de producción ofensiva y de acierto.
No descarta cambios
Las dos derrotas también han llevado al técnico a plantearse modificaciones. «Piensas todo», respondió cuando fue preguntado por posibles cambios en el once, el sistema o los jugadores de ataque.
Escribá no considera que el sistema sea el problema principal, ya que el equipo ha conseguido controlar los encuentros. Por ello, apunta más directamente a la elección de los futbolistas: «Cuando no ganas tienes que cambiar algo».
El entrenador entiende estos cambios como una manera de buscar respuestas y aumentar la competencia interna, no como un señalamiento a los jugadores que han participado hasta ahora. «No porque todo lo hecho esté mal», matizó.
Homam, pendiente de inscripción. Miguel, ya inscrito
El club espera disponer para el encuentro a los dos últimos fichajes. Por el momento solo está confirmado Miguel Rubio, por lo que faltaría Homam, aunque Escribá aseguró que, según la información que manejaba, ambos podrían quedar inscritos a lo largo de este viernes.
Sobre Homam, el técnico advirtió de que todavía «le va a faltar un poco», aunque se mostró muy satisfecho con sus condiciones. Destacó su físico, su zurda y su capacidad para actuar como interior, carrilero o lateral.
Más contundente fue con Miguel Rubio. Escribá considera que el central aporta un perfil físico que complementa a la actual defensa y le definió como «un jugador que domina las dos áreas». Además, resaltó su velocidad pese a su corpulencia y su capacidad en el juego aéreo.
«Creo que hemos firmado un central de mucho nivel», afirmó, hasta el punto de considerar que es «central de Primera División», aunque reconoció que necesitará tiempo para recuperar su mejor ritmo competitivo.
El Cádiz, un rival todavía en construcción
Sobre el conjunto gaditano, Escribá espera un equipo condicionado por el reciente cambio de entrenador. La llegada de Albert Celades, apenas unos días antes del comienzo de la competición, hace que el Valladolid tenga menos información de la habitual sobre su propuesta.
El técnico vallisoletano entiende que Celades mantuvo inicialmente buena parte del trabajo realizado durante la pretemporada, pero considera que su idea puede acercarse más a lo mostrado por el Cádiz en Elda.
«No tenemos la información que tendríamos con otro rival», reconoció Escribá, que ve al Cádiz como «un equipo en formación», aunque considera que está «mejor montado» que en temporadas anteriores.
Una plantilla que empieza a tomar forma
El entrenador también valoró positivamente la reducción del grupo después de una pretemporada marcada por la presencia de más de treinta futbolistas. Tras la salida de Víctor Meseguer y la situación de jugadores como Marcos André, Juric y Erlien, Escribá asegura que el trabajo diario está siendo más sencillo.
«Esta semana hemos trabajado mejor», explicó. El técnico agradeció además el comportamiento de los jugadores que han quedado fuera de la dinámica principal y destacó que algunos han entendido que «el grupo es lo primero» y que «lo primero es el club». Ahora, con un grupo más reducido, el entrenador confía en que el Valladolid pueda centrarse en corregir aquello que le está faltando: convertir su dominio en peligro y, sobre todo, en goles.





