Iván Alejo volvió a jugar este pasado domingo, después de una sanción de 3 encuentros, y este martes se ha sentado en la sala de prensa para analizar la actualidad blanquivioleta. El extremo reconoció que los números en casa «no son dignos de nuestra entidad», pero insistió en que el vestuario está centrado en revertir la situación en el tramo decisivo del campeonato.
El futbolista fue claro al describir el escenario competitivo: «Empieza una liga de 15 partidos», afirmó, trasladando la idea de que el desenlace depende exclusivamente del rendimiento inmediato. Aunque admitió que no se pueden ganar todos, subrayó que la ambición debe ser máxima y que el equipo tiene capacidad para competir cada jornada.
Alejo se mostró rotundo sobre el futuro deportivo: «Tenemos que conseguir el objetivo y lo vamos a conseguir, estoy completamente convencidísimo», declaró. Para el jugador, el trabajo diario está sentando bases que todavía no se reflejan en la tabla, pero que considera esenciales para la reconstrucción del proyecto.
El atacante también quiso implicar al entorno en este momento delicado. Reconoció el malestar existente, pero percibe un cambio de mentalidad en la grada: «La gente ha hecho ese click de saber que estamos en un momento trascendental de la historia del club», señaló, recordando además la cercanía del centenario.
Alejo dejó un mensaje que trasciende la temporada actual: aseguró que desde la llegada del nuevo técnico se está empezando a construir el Valladolid del próximo curso, con decisiones y dinámicas orientadas a consolidar un proyecto competitivo a medio plazo.
Respecto a los tres partidos de sanción, declaró que «han sido tres semanas muy complicadas». «No estuve a la altura de lo requiere la afición, así que pido perdón», dijo. También explicó que volvió «con muchas ganas»: «El equipo necesitaba esas ganas que puedo llegar a transmitir y creo que me encontré bien el otro día en Gijón».
Cuestionado por la competencia con Michelin, el pucelano declaró que el francés «tiene un nivel muy alto», pero que «da igual quien juega ahora», lo importante es que “hay que arrimar el hombro. Por último, destacó la situación del tanto del empate: «Pensé que era gol mío, porque cabeceo y veo que la pelota está casi dentro. Era un gol muy especial, porque era mi estreno con el primer equipo, y se lo dediqué a toda la afición desplazada a Gijón».


