El Recoletas Salud Atlético Valladolid ha comenzado la Liga Asobal con una victoria de enorme valor. El conjunto vallisoletano se impuso al REBI BM Cuenca por 26-28 en El Sargal, una pista que históricamente se le había resistido, después de remontar un mal inicio y completar un partido marcado por la intensidad defensiva, la seguridad de Benedek Nagy bajo palos y la personalidad mostrada en los momentos decisivos.
Los gladiadores azules no se vinieron abajo después de verse cuatro goles por debajo y cambiaron el rumbo del encuentro a partir de su solidez defensiva. En la segunda mitad aumentaron también su eficacia ofensiva y supieron manejar el choque con madurez pese a la juventud de la plantilla para conseguir su primera victoria en Cuenca en la máxima categoría.
Un inicio complicado en El Sargal
El Recoletas Salud se encontró desde el comienzo con una intensa defensa local. Los vallisoletanos no podían correr, los pases en los seis metros al pivote no eran efectivos, la primera línea estaba maniatada y los extremos recibían balones con cuentagotas.
Cuenca aprovechó además sus recuperaciones para encontrar goles fáciles, con Moscariello especialmente acertado en los primeros minutos. El marcador se disparó hasta el 6-2 en el minuto 11.
El conjunto conquense jugaba con velocidad, forzaba faltas en ataque y tenía un repliegue eficaz que impedía al Recoletas acercarse. Sin embargo, las paradas de Benedek Nagy y los goles de Serrano mantenían con vida a los vallisoletanos.
Las rotaciones fueron entonces determinantes. El Recoletas empezó a sujetar mejor los ataques locales gracias a su centro defensivo y el encuentro cambió de signo. Una diana a distancia de Fodorean puso el 8-9 en el minuto 22.
Los vallisoletanos habían dejado a Cuenca en solo dos goles durante once minutos y, con un parcial de 1-7, habían dado la vuelta al marcador. El equipo de David Pisonero tuvo incluso la posibilidad de marcharse al descanso con tres goles de ventaja, pero una pérdida ofensiva fue aprovechada por Nacho Pizarro para dejar el 11-12 al intermedio.
Nagy se convierte en un muro
El ritmo se elevó considerablemente tras el descanso. El Recoletas Salud mantuvo su fortaleza defensiva y pudo jugar ahora sí con velocidad, lo que le permitió ampliar nuevamente su ventaja.
El conjunto vallisoletano llegó a tener opciones de alcanzar los cuatro goles de renta, pero el REBI Cuenca, con Desci bajo palos y Lima y Fede Pizarro al frente del ataque, consiguió mantenerse dentro del encuentro.
El Recoletas encontró también mejores soluciones en los seis metros gracias al trabajo de sus pivotes y mantuvo la eficacia ofensiva. Tao Gey-Emparan, con cuatro goles desde los siete metros, Ignacio Suárez y Alejandro Pisonero aumentaron el peligro visitante en las diferentes líneas.
En defensa, Gedo y Fodorean aportaron centímetros en el centro del 6:0, mientras que Nagy continuaba sosteniendo al equipo. El guardameta húngaro terminó el partido con 16 paradas, una de las claves del triunfo vallisoletano.
El Recoletas resiste hasta el final
El REBI Cuenca no quería dejar escapar los puntos y siguió defendiendo con intensidad, pero el Recoletas se mostró seguro durante buena parte del segundo periodo. En el minuto 52, los vallisoletanos mandaban por 22-25.
Poco después llegó la máxima ventaja visitante. Con Pisonero y Suárez coincidiendo en pista, el Recoletas alcanzó el 23-27, encarrilando el triunfo a falta de cinco minutos.
El tramo final añadió emoción al encuentro. Los conquenses aprovecharon algunos errores del conjunto vallisoletano y llegaron a amenazar con ponerse a un solo gol dentro del último minuto. Sin embargo, el Recoletas resistió gracias a la seguridad de Nagy y terminó de sentenciar con un tanto de Serrano.
El 26-28 definitivo confirma así una victoria histórica para el Recoletas Salud Atlético Valladolid, que consigue por primera vez en la máxima categoría ganar en El Sargal y estrena la temporada con dos puntos de enorme valor lejos de Huerta del Rey.





