El UEMC Baloncesto Valladolid presentó este miércoles oficialmente a Iñigo Royo como nuevo jugador del conjunto vallisoletano. El acto tuvo lugar en Synergia, centro médico deportivo que mantiene su vinculación con el club desde hace varias temporadas, y contó con la presencia del director general, Saúl Hernández, el gerente de Synergia, Javier Nistal, y el propio jugador.
La presentación sirvió también para poner en valor la relación entre ambas entidades y el trabajo médico y de fisioterapia que permite al club cuidar de sus jugadores durante la temporada.
Tras las intervenciones de los representantes de Synergia y del UEMC Baloncesto Valladolid, Royo atendió a los medios de comunicación y repasó sus primeras semanas de regreso a Valladolid, además de analizar las aspiraciones del equipo en su segunda temporada consecutiva en Segunda FEB.
Una plantilla preparada para luchar por el ascenso
El ala-pívot no ocultó la ambición con la que el vestuario afronta el nuevo curso. Royo considera que el conjunto vallisoletano cuenta con argumentos para competir por el regreso de categoría. «Está claro que es una liga muy complicada, cualquiera puede ganar a cualquiera y no te puedes relajar en ningún momento. Hay una plantilla muy competitiva para luchar por todo», señaló.
Su mensaje sobre el objetivo fue todavía más contundente: «El objetivo del ascenso está entre ceja y ceja. Creo que el club, los jugadores y el cuerpo técnico estamos de acuerdo en que hay plantilla de sobra para conseguirlo».
El jugador también valoró positivamente la evolución que ha experimentado el club pese a competir actualmente en Segunda FEB. «Me ha sorprendido que estando en Segunda FEB el club siga progresando, cada día más profesional», afirmó, destacando además la incorporación de nuevas figuras al cuerpo técnico y el trabajo destinado al bienestar de los jugadores.
Un jugador preparado para asumir responsabilidades
Royo regresa a Valladolid después de haber pasado por diferentes equipos y considera que esas experiencias le han permitido crecer tanto dentro como fuera de la pista. «Aparte de haber jugado en otros sitios y haber tenido otras experiencias, eso te enriquece como jugador. Creo que sí que he cambiado, he progresado a nivel de madurez y también he cogido experiencia para aportar eso al equipo», explicó.
El jugador se definió como «un jugador muy consolidado en la categoría» y dejó claro que está dispuesto a adaptarse a las necesidades de David Barrio. «Puedo aportar mucho al equipo, desde el cuatro, desde el cinco o donde me pida el entrenador. Estoy preparado para lo que necesite David y no tengo ningún problema en cambiar de posición», apuntó.
Una lesión de hombro ya superada
Durante su comparecencia, Royo también recordó la lesión de hombro que le obligó a atravesar un largo proceso de recuperación, una etapa que calificó como «larga y dura». El jugador destacó especialmente el apoyo recibido por su familia durante ese periodo. «Una vez volví a jugar no me volvió a molestar la lesión. Fue largo, pero mereció la pena al menos para estar bien después», explicó.
Ahora afronta el nuevo curso completamente centrado en el reto colectivo y en aportar su experiencia a un vestuario que considera especialmente unido.
«Es muy importante tener un grupo humano muy bueno»
Para Royo, el componente humano será una de las claves para mantener el nivel competitivo durante una temporada exigente. El ala-pívot destacó el buen ambiente existente dentro de la plantilla y la importancia de conservarlo durante todo el curso.
«Es muy importante», señaló antes de poner como ejemplo la necesidad de que el vestuario funcione como un grupo. En su opinión, el UEMC Baloncesto Valladolid ha conseguido construir una plantilla con una buena base nacional y jugadores extranjeros que se han integrado de forma positiva. «Creo que este año lo cumplimos con creces porque hay un buen núcleo nacional, nos conocíamos muchos jugadores, y los jugadores extranjeros y nuevos son muy buena gente», explicó.
Confianza en el juego interior
Royo también analizó el potencial del juego interior vallisoletano y destacó la necesidad de contar con una pintura sólida para competir por los objetivos marcados. «Es necesario tener un buen y sólido juego interior. Un juego interior que rebote y se pegue ahí abajo», afirmó.
En ese sentido, puso en valor las características de Kevin Schutte, Moha Niang y Alejandro Rivas, además de sus propias posibilidades para jugar tanto abierto como cerca del aro. «Vamos a tener que competir contra otros interiores muy fuertes en la liga, por ejemplo Melilla tiene un juego interior potente, pero yo creo que no tenemos nada que envidiarles y vamos a por todas», concluyó.





