El Real Valladolid volverá a pisar el césped de Zorrilla el próximo 8 de febrero de 2026 con un dato que pesa más por el paso del tiempo que por la acumulación de partidos: casi tres meses sin ganar en casa. La última alegría ante su afición se remonta al 3 de noviembre de 2025, cuando el conjunto blanquivioleta se impuso por 2-1 al Granada en la Jornada 12 del campeonato.
Desde entonces, el equipo ha disputado cuatro encuentros como local, con un balance de dos empates y dos derrotas, sin lograr transformar su estadio en el fortín que históricamente ha marcado diferencias en la categoría. Sin embargo, el contexto resulta clave para interpretar la racha: el parón de Navidad y una distribución del calendario poco favorable han alargado en el tiempo una sequía que, en términos competitivos, ha tenido menos continuidad de lo que reflejan las fechas.
Aun así, la sensación en el entorno es inequívoca. Zorrilla lleva demasiado tiempo sin celebrar una victoria y la percepción empieza a calar tanto en la grada como en la clasificación. “En esta liga, no ganar en casa acaba pasándote factura”, es una reflexión recurrente en el fútbol profesional y que cobra especial sentido para un Valladolid necesitado de puntos.
El club deposita ahora buena parte de sus esperanzas en las nuevas incorporaciones en ataque, llamadas a aportar gol, verticalidad y soluciones a un equipo que ha sufrido para generar y concretar ocasiones como local. La expectativa es clara: que el cambio de piezas traiga también un cambio de rumbo.
Porque si la victoria no llega, el escenario se vuelve inquietante. No sumar de tres en casa es una invitación directa a los problemas mayores, y la tabla no concede treguas. La sombra del descenso a Primera RFEF comienza a asomarse y, en los corrillos del entorno, ya se escuchan debates incómodos, incluso sobre la viabilidad del proyecto deportivo si la dinámica no se revierte a tiempo.
El partido del 8 de febrero será algo más que una jornada de liga. Será una cita marcada en rojo, un examen de carácter y de supervivencia. Zorrilla espera una reacción. El Real Valladolid, también.


