Luis García Tevenet ya pone palabras a su proyecto en el Real Valladolid. En su primera entrevista como técnico blanquivioleta, el sevillano transmite ilusión, convicción y una hoja de ruta directa. «Tengo una ilusión tremenda por entrenar a este equipo. Creo que hay mimbres y todavía un saltito de calidad que podemos dar», asegura, dejando claro que ve potencial inmediato en la plantilla.
El nuevo entrenador apuesta por un equipo reconocible, vertical y comprometido. «Es un equipo con mucho trabajo y sacrificio, con unas características como grupo que me enamoran», explica Tevenet, que destaca la predisposición del vestuario y la importancia de la competencia interna como motor de crecimiento. «La competencia es la que te hace competir mejor. Aquí va a haber exigencia para todos”, subraya.
En su mensaje no hay objetivos a largo plazo ni discursos grandilocuentes. La consigna es clara y semanal. «El único objetivo es ganar el domingo. Pensar en otra cosa sería engañarnos», afirma con rotundidad, consciente de que el camino será irregular y exigente. «Habrá partidos buenos, regulares y alguno feo, pero no podemos lamentarnos, tenemos que ocuparnos».
Tevenet también pone el foco en la afición y en el estadio José Zorrilla, al que quiere convertir en un punto de apoyo decisivo. «La afición se tiene que sentir identificada con el equipo. Queremos que se vayan orgullosos a casa y hacer de Zorrilla un fortín», señala, apelando a una simbiosis total entre grada y equipo.
Cercano en las distancias cortas y exigente en el trabajo diario, el técnico se define como un entrenador «valiente, pero no kamikaze», con especial sensibilidad para el fútbol formativo y el crecimiento del jugador joven. «Si el proceso es bueno, la gente joven tiene mucho margen de mejora», apunta, convencido de que el compromiso con el escudo y el sentido de pertenencia serán claves en su etapa.






