El Caja Rural Aula Valladolid fue ese equipo que enciende la luz en medio de la oscuridad, ese que encaja los golpes y se levanta del suelo para enterrar sus fantasmas, el que sumó una victoria vital ante el Zonzamas que le va a permitir afrontar un posible play-down con mucha más tranquilidad (28-25). Las blanquiazules se vieron en una situación realmente difícil con un 15-19 a falta de catorce minutos para el final, pero supieron aguantar, se agarraron a su 6:0, a las intervenciones de Carmen Sanz, a la sangre fría de Amaia G. de Garibay desde los siete metros y a un ataque que terminó bailando al ritmo de Sandra Monteagudo y Nerea Patiño.
Y es que dos equipos se jugaban muchísimo en el partido y eso se pudo sentir en los primeros instantes. Nadie quería perder balones y se intentaba asegurar cada posesión para evitar contraataques letales. Intentaba acelerar el Caja Rural Aula Valladolid, consciente de que parte de sus opciones pasaban por poder correr, pero el balance defensivo de las canarias era lo suficentemente bueno como para frenar las carreras blanquiazules.
El partido surcaba aguas tranquilas durante esos primeros minutos, aunque las pulsaciones latían altas en Huerta del Rey, Las locales hacían daño con su primera línea y las visitantes abrían la defensa con la conexión con su pivote. La igualdad no se movía, con un empate tras otro, y todo indicaba que el primero que consguiera ajustar su defensa podría abrir un pequeñlo hueco en el marcador.
Las de Salva Puig llegaron al ecuador de la primera mitad con dos goles de ventaja (8-6), pero la exclusión de Alejandra Alonso permiitió que el Zonzamas dieran la vuelta al marcador (9-10, min. 18). En un partido tan igualado, con tanto en juego, la gestión de las superioridades iba a ser fundamental. En la primera mitad, las canarias aprovecharon mejor la suya.
Es más, las blanquiazules se atascaron tras una superioridad y con tres pérdidas y una falta en ataque consecutivas se metieron en un problema. Porque las visitantes no perdonaron y con un parcial de 0-3 se pusieron tres goles arriba (11-14, min. 26). El ataque local se había atascado con el paso de los minutos y no conseguía ponerse de nuevo en marcha. Una nueva inferioridad, esta vez por la exclusión de María Guerra, iba a meter en más problemas a las de Salva Puig, que se fueron dos abajo al descanso (13-15).
El paso por el vestuario no le cambió la cara al encuentro, con las canarias poniendo un ritmo pausado, siempre al límite del pasivo, pero consiguiendo encender la luz en el último instante. Las blanquiazules no encontraban su juego y volvían a caer una y otra vez en las pérdidas no forzadas, lo que permitía que las visitantes pudieran jugar con una enorme tranquilidad. Y con esos parámetros, las canarias se fueron cuatro arriba (15-19, min. 36).
La mala salida de las blanquiazules obligó a Salva Puig a pedir su tiempo muerto y a frenar las rotaciones.Le valió para que el equopo reaccionara, limara goles poco a poco y consiguiera empatar superado el minuto 45 (21-21).
El partido entró en un momento decisivo con el gol de Kadi Jallow y la exclusión de Irene Botella. Las blanquiazules se pusieron uno arriba y tenían la oportunidad de coger aire. Pero una nueva pérdida no forzada facilitó la vida a las canarias, que recuperaron a su povote y volvieron a poner la igualada en el marcador (22-22). Las de Salva Puig habían salvado la primera bola de partido, pero aún quedaba mucho por delante.
Las blanquiazules endurecieron su 6:0 para tirar de la veterania de Amaia G. de Garibay y del acierto de Sandra Monteagudo para ponerse dos arriba (25-23, min. 53). Una bombona de oxígeno en un partido donde cada detalle contaba. Un gol de Savina Bergara, peleona como nunca en los 6 metros, permitió que las blanquiazules entraran en los últimos cinco minutos con ese colchón de dos goles que sería fundamental.
Hubo que sufrir hasta el último momento, pero un palo salvador y la cabeza fría del equipo en los últimos instantes permitieron sumar dos puntos que dan una tranquilidad enorme al Caja Rural Aula Valladolid.
Ficha técnica
(28) Caja Rural Aula Valladolid: Marisol Carratú (portera, 5 paradas), Sandra Monteagudo (2), , Polina Gorbatsjova (4), Nerea Patiño (6), Inoa Lucio (3), Amaia G. de Gariba (7), Savina Bergara (3) -siete inicial- Mónica Gutiérrez-Paris (-), Carmen Sanz (portera, 8 paradas), Alejandra Alonso (-), Angie Zürni (1), Kadi Jallow (1) y María Guerra (1).
(25) BM Zonzamas: Valentina Menucci (portera, 8 paradas), Daniela Jerónimo (4), Marie Louis (7), Ingrid Roger (-), Irene Botella (2), Paula Fernández (2), Gleinys Reyes (4) -siete inicial- Luna Voncinona (3), Nahomi Márquez (2), Claudia Kaulback (1), Mbongo Madalena (-), Alicia Robles (portera) y Yasmin Fernandes (-).
Parciales cada 5 minutos: 3-2, 4-5, 8-5, 10-10, 11-14, 13-15 (descanso), 15-18, 17-19, 20-21, 22-22, 26-24 y 28-25.
Árbitros: Pablo San Emerio de la Fuente y Javier ARiño Saiz. Exluyeron a Alejandra Alonso (14:47), María Guerra (28:04) y Amaia. G. de Gariba (57:50) por el Caja Rural Aula Valladoilid; y a exclusión Ingrid Roger (10:35 y 20:47), Irene Botella (46:28), Luna Voncina (51:10) y Daniel Jerónimo (57:50).
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimotercera jornada de la Liga Guerreras Iberdrola celebrado en Huerta del Rey.


